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Motivación: ¿Cuándo las metas nos motivan?

motivación

Las organizaciones están en búsqueda constante de lograr motivar a sus colaboradores. Pues son cada vez más los empresarios que notan que existe una relación directa entre la productividad y la motivación.

Sin embargo motivar a alguien puede terminar siendo algo bastante más complejo de lo que imaginamos. Esa es la razón por la cual muchas iniciativas y esfuerzos por motivar terminan arrojando resultados muy pobres o muy de corto plazo.

Veamos algunas ideas sobre motivación que podemos implementar con nuestros colaboradores.

 

La verdadera competencia es con uno mismo

Existen muchas y muy variadas teorías de la motivación, pero hoy tomaremos como referencia los tipos de motivación, que son básicamente motivación intrínseca y motivación extrínseca.

Según dicha teoría, cuando sentimos que estamos en competencia con otros, este hecho nos genera ansiedad. Esto nos puede llevar a la desmotivación ya que muchas veces nuestros esfuerzos no alcanzan para “vencer” al otro. Lo que nos hace sentir poco competentes y sin el control de la situación.

Muchos modelos de motivación en las organizaciones se centran en la competencia con otros: el mejor vendedor es el que vende más que los compañeros. El mejor líder del equipo es el que obtiene mayor aprobación de sus colaboradores de la que obtienen sus pares, y así un largo etcétera.

Sin embargo, si realmente queremos motivar a nuestros colaboradores debemos encontrar su grado óptimo de competencia o habilidad.

El grado óptimo de competencia es aquel en el cual nos sentimos desafiados por la dificultad de la tarea, pero que al mismo tiempo estamos seguros que somos capaces de lograrlo.

Si la tarea es demasiado complicada y sabemos que está muy por encima de nuestras capacidades, nos desmotivamos, ya que no importa cuánto nos esforcemos no lo vamos a poder lograr.

Si por el contrario la tarea es demasiado sencilla y la podemos conseguir sin esfuerzo, nos aburre.  Su consecución no conlleva ningún mérito, a nadie le dan una medalla por hacer tareas básicas y cotidianas.

Pero si la tarea nos exige esfuerzo, lograrla nos llena de orgullo, sentiremos que hemos alcanzado la meta, y eso es extremadamente motivante.

El grado óptimo nos hace “fluir”

En la gráfica de abajo, extraída de Psicología positiva y Talento Humano podemos ver cómo la combinación del nivel del desafío con el nivel de habilidad percibido nos pueden ir dando diversas respuestas emocionales, que sin duda causarán un efecto directo sobre nuestro grado de motivación.

 

 

 

El gran reto sin embargo consiste en fijar para cada trabajador el nivel de desafío óptimo que le permita encontrarse en el cuadrante de “Fluir”, donde la motivación alcanza su máximo nivel.

Ante el mismo desafío cada colaborador puede percibir su nivel de habilidad para conseguirlo de forma diferente. Es por esta razón que un mismo reto puede hacer que un colaborador encuentre su grado de “fluir” óptimo mientras que para otro podría constituir un alto grado de estrés y para alguien más podría por el contrario terminar siendo terriblemente aburrido.

Conocer a cada uno de nuestros colaboradores, ser conscientes de sus habilidades y el nivel de estas será de gran ayuda al momento de fijar desafíos motivantes para cada quien.

Para ello las evaluaciones del desempeño pueden constituir una rica fuente de información que nos ayude a motivar de la más manera adecuada a cada uno de nuestros colaboradores.

Guardián de la Cultura Mandü

Enfocados en apoyar a las organizaciones a crear el mejor ambiente de trabajo posible para el éxito y desarrollo de sus colaboradores.

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