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Medir para transformar: ¿Cuántas veces hay que medir el clima laboral?

clima laboral

Hemos mencionado anteriormente en este espacio que comunicar malos resultados es una parte fundamental de un proceso de mejoras en cualquier organización. Sea una empresa, una ONG, una asociación o una start-up, tener de forma palpable los resultados de una gestión y comunicarlos es una parte integral del crecimiento. Sin embargo, la obtención de resultados parte de poder hacer evaluaciones previas, las cuales deben responder a una planificación anterior, basada en qué plazos se van a establecer para lograr los objetivos.

En este sentido, la medición del clima laboral también forma parte de un tipo de evaluaciones que, en este caso tiene una orientación hacia la percepción que tienen los colaboradores sobre su trabajo y su centro de labores. Por ello, las evaluaciones de clima son fundamentales para poder identificar aquellos pain points que, de ser corregidos, van a representar una diferencia significativa en la productividad y el impacto de la actividad de los colaboradores con la empresa.

Medir clima organizacional

¿Cómo y cuando medimos?

Por lo mencionado anteriormente, es natural que la pregunta sobre cuántas veces es recomendable medir el clima laboral sea frecuente. En este sentido, la periodicidad en el número de mediciones que se aplican para el clima laboral va a depender de una serie de factores determinantes, entre los cuáles podemos señalar como más importantes: la capacidad de gestión del equipo de RRHH, el tamaño de la empresa en términos de colaboradores y, finalmente, la posición estratégica que se le otorgue al área de RRHH.

Por ello, es importante tener claro que existen herramientas a disposición para facilitar estos procesos y que, finalmente, las mediciones de clima adquieran esa periodicidad que necesitan para obtener mejores resultados. En este aspecto, la tecnología juega un papel importante, ya que nos permite transformar nuestros procesos y simplificar trabajo operativo, dejando más espacio para ejecutar estrategias que generen valor. Teniendo en cuenta ello, podemos señalar que lo más saludable para las mediciones es efectuar dos que sean anuales, que sirvan como punto de partida sobre el estado del clima y punto de comparación sobre cuánto se avanzó en relación a aquella partida inicial. Asimismo, en este espacio recomendamos realizar pulsos trimestrales que permitan ir evaluando qué tanto o qué tan bien se está avanzando. De esta manera, se garantiza que las correcciones pertinentes puedan ser aplicadas.

En suma, la medición del clima es una actividad a la que debe otorgársele un nivel de periodicidad importante, dado que no sirve de mucho, por ejemplo, realizar sólo una medición anual, ya que en un año el espacio de cambio y variaciones es muy amplio, por lo que los resultados no se van a ajustar muy bien a la realidad y la toma de decisiones no genera valor si se hace en base a información desfasada. Por ello, es indispensable pensar en reformular metodologías y establecer herramientas que transformen estos procesos de medición, haciéndolos más sencillos pero, a la vez, más impactantes.

Guardián de la Cultura Mandü

Enfocados en apoyar a las organizaciones a crear el mejor ambiente de trabajo posible para el éxito y desarrollo de sus colaboradores.

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